El Mount Parnes

El Mount Parnes

El Mount-Parnes, un imponente mercante de vapor, vio la luz en el astillero de West Hartlepool, Inglaterra, en el año 1911 bajo el nombre de «Charterhyte».

Su destino tomó un nuevo rumbo cuando la respetada naviera griega M. Kulukundis adquirió la nave, otorgándole así su nuevo y distintivo nombre: Mount-Parnes.

Lo que realmente destacó al Mount-Parnes fue su imponente tonelaje de 3.736 toneladas, una cifra notable que lo colocó entre los buques de mayor envergadura de su tiempo. Este gigante de los mares no solo representaba un logro en ingeniería naval, sino que también simbolizaba el poder y la capacidad de transporte de mercancías en una era donde el comercio marítimo desempeñaba un papel crucial en la economía global.

Hundimiento

El 14 de febrero de 1935 marcó el desenlace del último viaje del barco en cuestión. Navegaba con destino a la ría de Corcubión cuando, debido a su notable calado, colisionó contra una roca, a pesar de la presencia de una boya al sureste del bajo, la cual advertía sobre el peligro de aproximarse a la zona. Además, una baliza roja también indicaba la presencia de obstáculos.

El incidente movilizó a la lancha guardacostas V-II y a los remolcadores Largos y Seefalke, quienes desplegaron considerables esfuerzos para intentar reflotar la embarcación. Sin embargo, a las cuatro de la tarde del día siguiente, el 15 de febrero de 1935, el buque finalmente sucumbió y se hundió por completo.

Afortunadamente, no se lamentaron pérdidas humanas y la tripulación logró evacuar la nave a salvo. Este episodio, si bien marcó el fin de la travesía del barco, destacó la eficaz respuesta de los equipos de rescate y la prioridad dada a la seguridad de la tripulación, evitando consecuencias más trágicas en medio de las adversidades marítimas.

Cara "A" del mural

La escena se desenvuelve bajo el dominio del crepúsculo, donde el atardecer pinta el cielo con tonalidades de naranja, bañando el horizonte en una paleta cálida y melancólica. El sol, en su descenso, tiñe las aguas del océano con reflejos dorados, creando una atmósfera evocadora y nostálgica. Este color vibrante, el naranja, se erige como el telón de fondo que enmarca la tragedia del Mount-Parnes.

El cielo, con su vastedad infinita, se despliega en tonos de blanco y azul, un homenaje visual a la bandera griega, ondeando en la memoria colectiva. Es una representación simbólica de la conexión entre el barco y su patria, entre el destino de la nave y las aguas que una vez surcó.

En el centro del mural, la figura gris y negra del Mount-Parnes emerge con solemnidad, sus contornos marcados por la tragedia que lo envolvió en las profundidades marinas.

Cara "B" del mural

En esta cara del mural se representa el rostro imponente de Poseidón que emerge majestuosamente, su mirada feroz y su barba ondeando como las crestas de las olas en una tormenta.

La escena es alegórica, un recordatorio de la incesante lucha entre el hombre y la naturaleza, entre la ambición y el poder desatado de las fuerzas primordiales.

Este mural no es solo una representación artística, sino un eco de la vida misma, donde los sueños de los navegantes y las aspiraciones humanas son sutilmente confrontados por la magnificencia y la imprevisibilidad de la naturaleza.

El círculo

En el círculo de la Bayonnaise se puede apreciar diferentes atributos. En la parte izquierda está reflejado en color negro la silueta del auténtico barco, hundido en 1935 en las costas de Corcubión. De origen griego y con un total de 33 tripulantes en el momento del hundimiento.

Los creadores de la obra son los alumnos del IES Praia de Barraña, Boiro

En la parte derecha cabe destacar el padrino del mural, Francesc Busquets, CEO de la empresa Mapei en España. Gran cantidad de materiales de construcción que se fabrican en Mapei, son empleados en la creación de los murales.